¿Qué verdad esconde nuestra afectividad más allá de los sentimientos que nos son familiares? ¿Me es posible experimentar mi propia vida en su profundidad y singularidad? En el siglo XX, varias corrientes filosóficas y teológicas plantean una renovación metodológica con vistas a abrir nuevas perspectivas sobre lo que escapa a nuestro conocimiento empírico. En esta coyuntura, un fenomenólogo, Michel Henry, aparece con una propuesta para volver a la vida misma, es decir, a la experiencia más elemental y simple como acceso a la verdad originaria del ser humano. Más que un método, la posibilidad de un encuentro afectivo con uno mismo, con el otro y quizá con Dios mismo. Frente a este planteamiento, la teología cristiana queda emplazada ante el desafío de dejar atrás mucho de lo que cree saber, con vistas a embarcarse en un proceso tan incierto como apasionante.
En esta charla partiremos de cómo se ha considerado hasta ahora la relación entre la filosofía y la teología. Abordaremos después la nueva perspectiva que ha abierto la filosofía de M. Henry, para comprender finalmente cómo el método teológico podría verse renovado a la luz de esta nueva fenomenología de la vida.
Conferencia de Lucas Salcedo Aznar, residente, doctorando en Teología, Institut Catholique de Paris.