Jornada de estudio

Jornada de estudio

Traducir no es solo pasar palabras de un idioma a otro: es negociar formas de habitar el mundo. Ahora bien, una parte esencial de los textos —literarios, mediáticos, teóricos, administrativos o audiovisuales— reside precisamente en lo que se resiste: giros singulares, imaginarios culturales, sociolectos, implicaciones, humor, referencias, ritmos, normas discursivas o incluso valores asociados a determinadas elecciones léxicas. Esta mesa redonda será una oportunidad para cuestionar y debatir lo que aquí denominamos idiosincrasia: no como un simple «deje estilístico» pintoresco, sino como un nudo de tensiones en el que se encuentran la singularidad lingüística y cultural, la historicidad, el posicionamiento social y las relaciones de poder. En el campo de los estudios hispánicos, la traducción aparece como un observatorio privilegiado: pone de relieve las diferencias entre las normas, las zonas intraducibles, pero también las estrategias de equivalencia, compensación, borrado o reconfiguración.

¿Qué hacemos, por ejemplo, con un término ideológicamente marcado en un contexto y neutro en otro? ¿Cómo traducir una voz, un ethos, una violencia implícita, una forma de expresar la etnia, el género, la clase, la colonización o la memoria? ¿Hasta qué punto debe la traducción preservar la extrañeza, y a partir de cuándo esta extrañeza se convierte en un efecto fabricado? Reuniendo enfoques procedentes de la traductología, la lingüística, los estudios literarios, el análisis del discurso y los estudios culturales, este encuentro pretende concebir la traducción como una práctica situada, en la que la idiosincrasia no es un obstáculo marginal, sino un reto central. Se tratará, por tanto, de debatir las categorías (estilo, sociolecto, norma, variación, cultura), los métodos (corpus, análisis detallado, comparación) y las implicaciones teóricas y políticas de una cuestión aparentemente sencilla: ¿qué es traducir, cuando lo que importa es precisamente lo que no se generaliza